¿Basar nuestra motivación profesional únicamente en el dinero?

En un contexto profesional, cuando una persona reconoce que está motivada por el dinero, a menudo genera una sensación de deshonestidad o falta de escrúpulos. Esto es debido a que solemos buscar en nuestra carrera profesional un propósito superior: realizar nuestra vocación, marcar la diferencia o creer en aquello que hacemos.

Todo esto es especialmente relevante cuando se trata de posiciones en ventas.

En Outbound People creemos que es importante reconocer algunas percepciones erróneas que se suelen tener sobre el trabajo: como medio para ganarse la vida (¿Qué es ganarse la vida? Si la vida ya la tenemos ganada), para sobrevivir, una obligación, un sacrificio, un “tengo que”. Estas formas de hacer referencia a la ocupación no hacen más que limitarnos y restringir nuestro propio potencial.

Creemos en cambio que es preferible entender el trabajo como una gran oportunidad para expresar nuestra esencia a través de una actividad que beneficie a terceras partes. Todo ello se puede conseguir, sin ir más lejos, siendo uno mismo y aportando autenticidad en lo que se hace. Deberíamos entonces encontrar aquello que realmente nos motiva y buscar un proyecto con el que nos sintamos identificados. Aunque, al fin y al cabo, lo importante no es lo que se hace, sino la actitud con la que se afronta. Así mismo, si hacemos las cosas “porque se tienen que hacer”, siempre nos mantendremos a la sombra de los que realmente tengan ganas de hacerlas.

A modo de ejemplo, ¿quién creéis que tendrá más éxito al abrir un restaurante con precios similares? 1. Una persona muy centrada en el dinero que intente recortar en gastos todo lo posible (comprando los ingredientes más baratos y de baja calidad) 2. Una persona que no le importe tanto el ahorrar, pero que realmente ponga toda su alma en realizar cada comida. Podemos preguntarnos lo mismo respecto un perfil comercial: para tener más éxito, y por ende posiblemente ganar más dinero, ¿es mejor centrarse sólo en los números o implicarse genuinamente para descubrir las necesidades de cada cliente?

En conclusión, si basamos nuestra motivación únicamente en el dinero, nos estamos olvidando de algo o, más bien dicho, de alguien (nosotros mismos). Así pues, la remuneración económica debería ser la consecuencia lógica para compensar e incentivar dos principales factores: la implicación en el trabajo y la “marca personal” de cada individuo.

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