Entrena tu mente a través de las ventas

Parece obvio que ocupar un rol en ventas nos será muy útil para cualquier posición futura, ya que, de algún modo, nos estamos vendiendo constantemente tanto a nivel profesional como personal.

Un puesto comercial ayuda a desarrollar habilidades como la resiliencia o empatía, y puede hacernos expertos en el ámbito de la comunicación verbal y no verbal. Además, nuestra visibilidad aumenta mucho en caso de que obtengamos buenos resultados, permitiéndonos crecer de forma rápida y exitosa. 

Dejando de lado todas estas habilidades implícitas, las ventas también nos ayudan a entrenar nuestra mente y cultivar una mentalidad proactiva y positiva. Por un lado, hay el claro ejemplo de que no se necesita estar seguro para actuar, ya que la confianza se gana conforme nos vamos encontrando con situaciones diversas y adversas. Así pues, asumiendo que la incertidumbre forma parte de la vida, el movimiento constante de un rol comercial nos proporciona una seguridad que es imparable.

Por otro lado, es importante disponer de un buen discurso interno, ya que es precisamente lo que nos decimos a nosotros mismos frente a los desafíos lo que marca la diferencia. Si bien es cierto que, para la mayoría de nosotros, nuestra mente tiende a quedarse atrapada en lo negativo, también podemos entrenarla para apreciar los detalles positivos, o incluso para interpretar las adversidades como un aprendizaje. A modo de ejemplo, si durante un día cualquiera nos suceden distintas cosas “buenas” (pueden pasar inadvertidas) pero sólo una de “mala”, es muy probable que nos quedemos con el recuerdo desagradable durante el día o a lo largo de la semana.

De este modo, frente a cualquier situación de rechazo o con connotación negativa, es imprescindible deshacernos de la rumiación. Es decir, debemos dejar de reproducir repetidamente una experiencia indeseada en nuestra cabeza y atormentarnos con pensamientos negativos. Simplemente, debemos tratarnos a nosotros mismos con compasión y respeto y, a partir de allí, extraer posibles mejoras para situaciones futuras. Es aquí cuando nuestra autoestima y cuidado emocional jugarán un papel clave para poder desarrollar nuestro trabajo con confianza y satisfacción.

En conclusión, podríamos decir que las ventas aportan valor no sólo a nivel profesional, sino también a nivel personal y emocional. ¿Os imagináis cómo sería una sociedad en la cual la gente supiera cómo superar el fracaso? ¿Y si la gente confiara en sus habilidades y se sintiera más empoderada? Es tan fácil como cambiar los hábitos —o bien empezar la carrera de ventas 😉—, ¿Te animas?

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